1 nov. 2014

Tradiciones de nuestro México

Día de Muertos, 

tradición viva de nuestro México


Una celebración con identidad propia, llena de símbolos y color, que nos representa ante el mundo como un país rico en cultura y tradiciones únicas, por ello la UNESCO la declaró Patrimonio de la Humanidad.


Conmemorada los días 1 y 2 de noviembre, -se cree que las almas de niños regresan el día 1ro. y las almas de los adultos el día 2- tiene sus antecedentes en el mestizaje, ya que al mezclarse las culturas española e indígena, dieron lugar a todos los ritos y ceremonias que se realizan alrededor de esta festividad.

No obstante, desde tiempos prehispánicos en nuestra cultura,  la muerte es un personaje omnipresente en el arte  con una riquísima variedad representativa: desde diosa, protagonista de cuentos y leyendas, personaje crítico de la sociedad, hasta invitada sonriente a nuestra mesa.

 

Símbolos representativos 


 

El altar de muertos es un elemento fundamental en la celebración del Día de Muertos. Los deudos tienen la creencia de que el espíritu de sus difuntos regresa del mundo de los muertos para convivir con la familia ese día, y así consolarlos y confortarlos por la pérdida.

Los principales elementos que no pueden faltar en un alta de muertos son:

Imagen del difunto. Es colocada en la parte más alta del altar.  

 

La cruz. Utilizada en todos los altares, es un símbolo introducido por los evangelizadores españoles con el fin de incorporar el catecismo a una tradición tan arraigada entre los indígenas como la veneración de los muertos. La cruz va en la parte superior del altar, a un lado de la imagen del difunto.

 

 

Calaveras. Las calaveras son distribuidas en todo el altar y pueden ser de azúcar, barro o yeso, con adornos de colores; se les considera una alusión a la muerte y recuerdan que esta siempre se encuentra presente.


Copal e incienso. Elemento prehispánico que limpia y purifica las energías de un lugar y las de quien lo utiliza; el incienso santifica el ambiente.


Papel picado. Representa la alegría festiva del Día de Muertos y del viento.


Velas, veladoras y cirios. Se consideran como una luz que guía en este mundo. Son, por tradición, de color morado y blanco, ya que significan duelo y pureza, respectivamente. Los cirios pueden ser colocados según los puntos cardinales, y las veladoras se extienden a modo de sendero para llegar al altar.


Agua. Refleja la pureza del alma, el cielo continuo de la regeneración de la vida y de las siembras; además, un vaso de agua sirve para que el espíritu mitigue su sed después del viaje desde el mundo de los muertos. 



Flores. Son el ornato usual en los altares y en el sepulcro. La flor de cempasúchil es la flor que, por su aroma, sirve de guía a los espíritus en este mundo.

 

 

Comida. El alimento tradicional o el que era del agrado de los fallecidos se pone para que el alma visitada lo disfrute.


Bebidas alcohólicas. Son bebidas del gusto del difunto denominados “trago” Generalmente son “caballitos” de tequila, pulque o mezcal. 

 

Objetos personales. Se colocan igualmente artículos pertenecientes en vida a los difuntos, con la finalidad de que el espíritu pueda recordar los momentos de su vida. En caso de los niños, se emplean sus juguetes preferidos. 

Pan. Adornado con formas de huesos en alusión a la cruz, espolvoreado con azúcar y hecho con anís. 

Además del tradicional altar de muertos son comunes las famosas calaveras literarias, que son divertidas rimas irreverentes, escritas a modo de epitafios, retratando a las personas como si estuvieran muertas. Se utilizan para canalizar sentimientos que en otro contexto sería difícil expresar; suelen acompañarse de dibujos de calaveras

Con información de Revista de divulgación científica y tecnológica de la Universidad Veracruzana.