10 ene. 2015

Alivio natural para esta temporada

Protégete naturalmente del frío


La temporada invernal se caracteriza por tener un clima con temperatura baja y noches más largas que los días, invitando así al recogimiento.

Ante tal cambio de temperatura, resulta más frecuente la aparición de aecciones respiratorias que deterioran considerablemente la salud.

Para combatirlas eficazmente podemos recurrir a un método muy sencillo y al alcance de todos: incluir en la dieta diaria frutas y verduras de temporada que, gracias a sus propiedades nos protegerán de las enfermedades invernales.

Cítricos al rescate 

La naranja es la fruta más famosa por su alto contenido en vitamina C que favorece el fortalecimiento del sistema inmunológico, lo que la convierte en la mejor aliada contra el invierno y los padecimientos respiratorios. 

Otras frutas que también aportan una importante cantidad de esta vitamina son los limones, las mandarinas, los kiwis y las limas.





El color de los betacarotenos

Para mantener en buen estado las mucosas nasales y evitar infecciones, así como la molesta tos, se recomienda consumir alimentos ricos en vitamina A, como zanahoria, calabaza, acelga y espinaca, que ayudan a renegerar la piel y son fáciles de encontrar en esta temporada.

Frutos de la juventud contra el frío

Debido a su gran contenido de calorías, los frutos secos son una excelente opción para contrarrestar las bajas temperaturas del invierno, pues la grasa contenida en los aceites de estos frutos, ayuda a mantener la temperatura corporal adecuada para que el organismo funcione correctamente.


Olores que salvan

También se puede recurrir a alimentos "olorosos" como la cebolla y el ajo, ideales para aliviar la tos y favorecer la expulsión de flemas. Se pueden ingerir al natural o simplemente pelar y abrir para descongestionar las vías respiratorias.




9 ene. 2015

¡No más dietas!

Reconcíliate con la comida

Por Mtra. Beatríz M. Pineda Bours
nutricion@soyamigo.com.mx


Imagina que despiertas una mañana y no estás cansada, saltas de la cama llena de energía, haces ejercicio, lo disfrutas, tu desayuno es perfectamente balanceado, te bañas y arreglas, te encanta cómo te queda la ropa. Al verte al espejo sólo tienes pensamientos positivos sobre lo bien que te ves y te sientes.
 
Disfrutas tus múltiples actividades, tu cuerpo pide sólo alimentos de buena calidad, se los das y al terminar de comer no te da sueño, al contrario, tienes más energía para seguir con tus responsabilidades.

En ningún momento del día sufres hambre, ni te estresa nada relacionado con la comida o tu peso. Regresas a casa y estás con ánimo para convivir con tu familia en un ambiente de paz. Después de cenar te sientes ligera, lista para relajarte y dormir profundamente.

¿Te parece difícil de imaginar?, ¿crees que sea posible en tu vida? Si te cuesta trabajo vislumbrarlo, quiero que consideres que esto es más fácil de lo que crees. Si lo anterior teparece ideal, hay muchas cosas que puedes hacer para caminar en esa dirección; pero antes de comentarlas, quiero dejar claro que hay algo que definitivamente NO debes hacer. ¿Sabes qué es? ¡Ponerte a “dieta”! 
 
¡Deténte, no te pongas a dieta!

Las dietas son la fórmula perfecta para el fracaso. ¿Por qué? Porque te hacen entrar en un círculo vicioso relacionado con castigarte, privarte, y aunque tengas "éxito" parcial (bajas de peso temporalmente), luego rebotas (recuperar el peso perdido y a veces más) entonces te frustras, vuelves a la dieta (o a una diferente) y se repite el círculo sin fin.
 
La mayoría de las dietas consisten en obedecer al pie de la letra lo que dicta el nutriólogo, libro, amigo, internet, etc., deslindándote de la responsabilidad de entender y escuchar a tu cuerpo. 
Al ponerte a dieta te metes más al problema en lugar de atacarlo de raíz. Ojala este año que inicia, puedas hacer un propósito diferente que rompa con tus patrones del pasado, llevándote paso a pasito en dirección de tus sueños.



 Año nuevo, hábitos nuevos

Sólo necesitas 28 días para formar un hábito, así tendrás la seguridad de que los resultados serán permanentes.

Si formas un hábito nuevo cada mes, los pequeños logros te irán motivando y en menos tiempo del que imagines, estarás viviendo y disfrutando una relación libre de estrés con la comida. Te sentirás tan bien, que jamás volverás a considerar la posibilidad de ponerte a dieta.


Comprométete hoy  a hacer uno de estos pequeños cambios de manera permanente:

  • Desayunar todos los días.
  • Incluir verduras en todas las comidas.
  • Comer a tus horas.
  • Cocinar más.
  • Hacer 30 minutos diarios de ejercicio.
  • Tomar agua constantemente
  • Llevar una alimentación más natural.